El coste de la energía. Artículo de Juan López de Uralde.

Artículo de Juan López de Uralde, coportavoz federal de EQUO, publicado en el diario Huffington Post con fecha 23 de octubre de 2013.

En los últimos días se están produciendo movilizaciones de protesta por el alto coste de la energía en nuestro país. Según datos de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, una de cada diez familias españolas sufre lo que han denominado “pobreza energética”, que definen como falta de recursos económicos para pagar la energía que necesitan. Esta situación agita el debate energético, y da lugar a inciativas como la reciente de OCU, para tratar de abaratar al consumidor el coste de la energía. Otras inciativas invitan al consumidor a bajarse la pontencia eléctrica contrada. En fin, que la gente se mueve tratando de reducir el coste energético.

El otro lado del debate es el de los costes de los distintos sistemas de producción de energía eléctrica. Antes de entrar en él, conviene recordar una vez más que hay una cuestión no abordada por el Gobierno: el alto coste que la importación de comsbustibles fósiles tiene para nuestro país, y para nuestra balanza de pagos. En 2012, España gastó 45.000 millones de euros en importar esos combustibles. No cabe duda que una política coherente debería buscar la fórmula para reducir esa abultada factura, y eso tendría consecuencias muy positivas para nuestro país y su economía.

La apuesta evidente por el sol y el viento, las energías renovables, se ve lastrada por un discurso acuñado en los últimos años que las responsabiliza del déficit de tarifa, por las primas que reciben del Estado. Pero, ¿cuánto cuesta de verdad producir energía? La falta de transparencia hace que sea difícil responder a esta pregunta, pero últimamente han aparecido algunos datos que arrojan luz sobre la cuestión, y que merece la pena repasar.

La Fundación Renovables ha publicado un interesantísimo artículo que rompe tópicos. Basándose en datos del propio Gobierno, se hace una comparativa entre el coste en España del MWh producido en centrales de gas, y el producido por centrales de energía renovable (solar y eólica). El resultado es francamente favorable a estas últimas. Mientras que, por ejemplo un MWh de eólica viene a costar 68 euros, en el caso del gas el coste en los últimos años es de unos 100 €/MWh. Paradójicamente y frente a todos los tópicos, la más barata sería la fotovoltaica cuyo coste sería un 40% inferior al gas.

En cuanto al coste del MWh nuclear, es interesante el dato que se ha conocido en el Reino Unido sobre el coste del MWh nuclear. El Gobierno británico ha adjudicado a la empresa EDF la construcción de una nueva central nuclear. Si los planes y los presupuestos se cumplen (cosa más que dudosa, ya que basta recordar el retraso de las plantas nucleares EPR en Finlandia y Francia) el coste del MWh sería de 109 MWh. Este dato por si sólo ya rompe el tópico de que la nuclear sea barata. De hecho sería la forma más cara de producir energía.

En definitiva, y a pesar de todas las críticas que reciben, son las energías renovables las más baratas. Estos datos debería tener consecuencias radicales en la política energética de nuestro país, y especialmente en la propuesta de Ley de Reforma del Sector Eléctrico.

 

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